Por: Aydí Arroyo. Secretaria-consejera de Unicaja Asset Management SGIIC. Miembro Ágora IGE | Consejos Administración.
Durante mucho tiempo, la figura del secretario del consejo de administración se ha asociado principalmente al ámbito jurídico y al cumplimiento normativo. Sin embargo, la creciente complejidad de las organizaciones, el aumento de las exigencias regulatorias y la incorporación de nuevos riesgos en la agenda de los órganos de gobierno han transformado profundamente este rol.
Hoy, el secretario del consejo desempeña una función clave para garantizar que la gobernanza sea eficaz, transparente y orientada al largo plazo. En esta entrevista, Aydí Arroyo reflexiona sobre cómo ha evolucionado esta figura y cuál es su contribución a los consejos de administración actuales.
Tradicionalmente se ha asociado la figura del secretario del consejo a una función principalmente jurídica. ¿Cómo ha evolucionado este rol en los últimos años?
Sin dejar de ser el garante de la legalidad, el secretario ha pasado de ser un «guardián de la forma» a convertirse en un verdadero facilitador del buen gobierno. Su misión ya no consiste únicamente en asegurar la legalidad de los acuerdos, sino en contribuir a que el consejo funcione con eficacia, independencia y visión estratégica.
En un entorno regulatorio y empresarial cada vez más complejo, ¿qué competencias considera imprescindibles para desempeñar este cargo con éxito?
Además del conocimiento jurídico, el secretario debe comprender el negocio, anticipar riesgos y entender el contexto económico, regulatorio y tecnológico en el que opera la organización. Debe ser capaz de estructurar la información, facilitar el debate y generar confianza entre consejeros con perfiles muy diversos. El criterio, la capacidad de escucha y la inteligencia emocional son hoy tan importantes como el conocimiento técnico.
¿Cómo puede el secretario contribuir a que el consejo tome decisiones mejor informadas, más ágiles y con una visión de largo plazo?
Existe una cuestión que considero esencial: la calidad de las decisiones depende, en gran medida, de la calidad del proceso mediante el que se adoptan. El secretario contribuye a estructurar y ordenar ese proceso mediante una agenda bien priorizada, documentación clara y equilibrada, la identificación de riesgos y el tiempo suficiente para el debate estratégico. No decide por el consejo, pero sí puede influir de forma decisiva en la calidad de sus decisiones.
¿Qué papel desempeña en la relación entre el consejo, la alta dirección y el resto de los grupos de interés?
El secretario actúa como un puente institucional que facilita una comunicación fluida entre el consejo y la alta dirección, respetando siempre el ámbito competencial de cada uno. Su posición le permite aportar contexto, continuidad y coherencia a las decisiones del órgano de administración. También contribuye a reforzar la confianza de accionistas, supervisores y demás grupos de interés, asegurando que los procesos de gobierno sean transparentes, consistentes y trazables.
Más allá del cumplimiento normativo, ¿cómo puede impulsar una cultura de buen gobierno dentro de la organización?
La gobernanza no se limita al cumplimiento de normas; es una forma de tomar decisiones. El secretario puede impulsar esa cultura promoviendo buenas prácticas, favoreciendo la evaluación del consejo, velando por una adecuada gestión de los conflictos de interés y recordando que gobernar bien implica actuar con responsabilidad y visión de largo plazo.
La sostenibilidad, la inteligencia artificial o la gestión del riesgo ocupan cada vez más espacio en la agenda de los consejos. ¿Cómo cambia esto el trabajo del secretario?
Estos asuntos obligan al secretario a adoptar una visión cada vez más transversal. Su papel consiste en asegurar que el consejo dispone de la información, los expertos y el tiempo necesarios para ejercer una supervisión eficaz. Más que convertirse en especialista en cada materia, debe comprenderlas, identificar sus implicaciones legales y estratégicas y ayudar al consejo a incorporarlas a su proceso de toma de decisiones de manera ordenada y rigurosa.
Desde su experiencia, ¿cuáles son los errores más habituales que cometen los órganos de gobierno y cómo puede ayudar el secretario a prevenirlos?
Con frecuencia, los consejos dedican demasiado tiempo a revisar el pasado y demasiado poco a debatir el futuro. También es habitual recibir documentación excesivamente extensa, perderse en detalles operativos o dejar poco espacio para la reflexión estratégica. El secretario puede ayudar aportando método, anticipación y perspectiva para que el consejo concentre su atención en aquello que realmente le corresponde.
¿Qué consejo daría a quienes aspiran a desempeñar esta función en el futuro o quieren reforzar su contribución al consejo?
Les diría que no limiten su desarrollo profesional al ámbito jurídico. Comprender el negocio, desarrollar criterio y mantener una formación continua resulta hoy imprescindible. El mejor secretario no es quien más interviene, sino quien consigue que el consejo funcione con rigor, independencia y eficacia. Cuando eso ocurre, muchas veces su trabajo pasa desapercibido. Y, sin embargo, suele ser precisamente en esos casos cuando su contribución ha resultado más valiosa.